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Alimentación, salud y clima: la alianza que transforma comedores en todo el país

    En un contexto atravesado por el aumento de la inseguridad alimentaria, la crisis climática y el deterioro de los hábitos nutricionales, una alianza entre Bancos de Alimentos Argentina (BAA) y el programa  Alimentando el Mañana empieza a mostrar resultados concretos en el territorio: más de 100 organizaciones sociales ya incorporaron herramientas para transformar los alimentos que reciben en platos más saludables, sostenibles y accesibles. 

    Durante 2025, la iniciativa alcanzó a 106 organizaciones en Goya, Río Cuarto, Valle de Uco, Paraná y Santiago del Estero, a través de más de nueve talleres de formación en cocina basada en plantas. El objetivo es claro: mejorar el aprovechamiento de alimentos como legumbres, cereales, frutas y verduras —habitualmente distribuidos por los Bancos de Alimentos— y promover un cambio de paradigma en los comedores comunitarios. 

    La propuesta se inscribe en una tendencia global respaldada por evidencia científica: aumentar el consumo de alimentos de origen vegetal y reducir los de origen animal contribuye a prevenir enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, afecciones cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Sin embargo, en Argentina, según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgos, publicada en 2019, solo el 6% de la población cumple con la recomendación diaria de consumo de frutas y verduras, lo que expone una brecha crítica entre disponibilidad y hábitos alimentarios. 

    De la asistencia a la transformación 

    Los Bancos de Alimentos cumplen un rol central en la reducción del hambre y el desperdicio: rescatan, clasifican y distribuyen alimentos aptos para el consumo a organizaciones sociales. Pero esta alianza busca ir un paso más allá: no solo garantizar la disponibilidad, sino el acceso, y  mejorar la calidad nutricional de lo que llega al plato. 

    “Esta articulación nos permite potenciar el impacto de cada alimento que distribuimos. No se trata solo de entregar alimentos, sino de acompañar a las organizaciones para que puedan transformarlos en propuestas nutritivas y sostenibles”, señala Amanda Reboratti, gerente de Fortalecimiento de BAA. 

    En la práctica, el programa incluye capacitaciones presenciales, acompañamiento técnico, entrega de recetarios y seguimiento en territorio. Cada organización participante incorpora, al menos una vez por semana, un menú 100% basado en plantas, un plato que pone en valor las legumbres,  y lo hace inclusivo para personas con alergias alimentarias que no toleran lácteos ni huevos., Este menú  se sostiene en el tiempo a partir del trabajo en red y el compromiso de los equipos de cocina. 

    Cocinar con herramientas prácticas 

    Uno de los principales desafíos detectados es la necesidad de conocimiento y habilidades para trabajar con ciertos alimentos. En muchos casos, los productos vegetales que llegan a las organizaciones no se utilizan o se desaprovechan porque no se cuenta con experiencia en su preparación. 

    “Con nuestro trabajo buscamos revalorizar alimentos vegetales que reciben las comunidades y que muchas veces no se utilizan por falta de conocimiento culinario, utilizando la cocina como una herramienta concreta para su aprovechamiento , y dejando saberes instalados”, explica Alexandra Navarro, referente del programa. 

    La estrategia incluye entrenamientos prácticos, degustaciones y espacios de intercambio entre organizaciones, donde se comparten experiencias, dificultades y aprendizajes. La implementación no termina en la capacitación: comienza allí, con un seguimiento continuo que busca garantizar la sostenibilidad en el tiempo del cambio. 

    Una agenda que une  salud, ambiente y equidad 

    Bancos de Alimentos Argentina y Alimentando el Mañana se presentan como una iniciativa pionera en el país al abordar de manera integralda tres de los grandes desafíos actuales: la crisis climática, la salud de las personas y el acceso equitativo a los alimentos. 

    La alimentación basada en plantas no solo mejora indicadores de salud, sino que también reduce el impacto ambiental del sistema alimentario y promueve modelos más sostenibles a largo plazo. En este sentido, cada comedor que incorpora estos menús se convierte en un actor clave de transformación. 

    “Estamos convencidos de que la alimentación es una herramienta poderosa de cambio social. Cada plato que se sirve en un comedor es también una oportunidad para construir un futuro más justo y sostenible”, explica Reboratti. 

    Con una red que se expande y un modelo replicable, la alianza entre BAA y Alimentando el Mañana abre una nueva etapa en la lucha contra el hambre en Argentina: una donde la calidad, el conocimiento y la sostenibilidad ocupan un lugar tan central como la urgencia.